Guía sobre relaciones saludables para padres y cuidadores

 

Ayudar a los jóvenes a establecer relaciones saludables

Aprender a establecer relaciones sanas es una parte importante del proceso de maduración. Mucho antes de que los jóvenes empiecen a salir con alguien, ya están aprendiendo sobre la comunicación, los límites, el respeto, la confianza y cómo gestionar los conflictos al observar las relaciones que les rodean.

Los padres y cuidadores desempeñan un papel importante a la hora de ayudar a los jóvenes a comprender cómo son las relaciones sanas y a reconocer los comportamientos que pueden resultar poco saludables o peligrosos.

No hace falta esperar a que tu hijo o hija empiece a salir con alguien para tener estas conversaciones. La educación sobre relaciones sanas puede comenzar desde muy temprano, hablando de la amistad, los límites, el respeto y la comunicación.

 
 

¿Cómo es una relación sana?

Las relaciones sanas, ya sean de amistad o sentimentales, deben basarse en:

  • Respeto: Valorar los sentimientos, las opiniones, los límites y la individualidad de los demás

  • Comunicación: Ser capaces de hablar con sinceridad y escucharnos unos a otros

  • Confianza: Sentirse seguro sin necesidad de vigilarse o controlarse mutuamente constantemente.

  • Límites: comprender y respetar los límites físicos, emocionales, sexuales y digitales

  • Igualdad: Ninguna de las dos personas controla a la otra ni tiene todo el poder.

  • Independencia: Mantener las amistades, los intereses, las actividades y los objetivos personales

  • Consentimiento: Respetar el derecho de otra persona a tomar decisiones sobre su propio cuerpo

  • Seguridad: Sentirse seguro física y emocionalmente

Las discrepancias son algo normal en las relaciones. Lo que importa es cómo se tratan las personas entre sí durante esas discrepancias.

Inicia la conversación cuanto antes

No hace falta esperar a que tu hijo o hija empiece a salir con alguien para hablarle de las relaciones.

Aprovecha las amistades, las relaciones familiares, la televisión, el cine, la música o las situaciones que tu hijo vea en el colegio como oportunidades para hablar.

Prueba a preguntar:

  • «¿Qué crees que hace que alguien sea un buen amigo o una buena pareja?»

  • «¿Cómo se manifiesta el respeto en una relación?»

  • «¿Cómo se debe afrontar un desacuerdo?»

  • «¿Qué harías si alguien no respetara tus límites?»

  • «¿Cómo se sabe cuándo los celos se convierten en un comportamiento controlador?»

  • «¿Qué harías si estuvieras preocupado por la relación de un amigo?»

Escucha lo que piensa tu hijo antes de dar tu propia opinión. Sus respuestas pueden ayudarte a comprender lo que ya sabe y en qué aspectos podría ser útil profundizar en la conversación.

Enseñar a establecer límites

Los límites son las fronteras que las personas establecen en torno a aquello con lo que se sienten cómodas y aquello con lo que no.

Ayuda a los jóvenes a comprender que los límites pueden incluir:

  • El contacto físico y el espacio personal

  • Relaciones sentimentales y actividad sexual

  • Privacidad

  • Teléfonos y redes sociales

  • Tiempo con amigos y familiares

  • Datos personales

  • Comunicación

  • Necesidades emocionales

Enseña a tu hijo que tiene derecho a establecer límites y la responsabilidad de respetar los límites de los demás.

Una persona que se preocupe por ellos no debería recurrir a la presión, la culpa, las amenazas, la manipulación ni el miedo para conseguir que cambien un límite.

Hablemos del consentimiento

El consentimiento es una parte importante de la educación sobre relaciones sanas y se puede enseñar mucho antes de que se aborden temas relacionados con la actividad sexual.

Enseña a los jóvenes que el consentimiento debe ser claro, voluntario y continuo.

Ayúdalos a comprender:

  • Todo el mundo tiene derecho a tomar decisiones sobre su propio cuerpo.

  • Cualquiera puede decir «no» a un contacto físico o una acción no deseada.

  • Cualquiera puede cambiar de opinión en cualquier momento.

  • El hecho de mantener una relación sentimental no implica automáticamente que haya consentimiento.

  • Un «sí» dicho anteriormente no significa que vaya a ser un «sí» en el futuro.

  • La presión, la manipulación, las amenazas o la culpa no equivalen al consentimiento.

Si alguien no está seguro de si otra persona se siente cómoda, debería parar y preguntarle.

Las situaciones cotidianas, como preguntar antes de dar un abrazo a alguien o respetar el espacio personal de los demás, pueden ayudar a los niños más pequeños a empezar a aprender sobre el consentimiento y los límites.

Conoce las señales de alerta de una relación tóxica

No siempre es fácil, ni para los adolescentes ni para los adultos, darse cuenta de cuándo una relación se ha vuelto tóxica.

Presta atención si tu pareja:

  • Menosprecia constantemente a tu hijo o lo pone en evidencia

  • Se vuelve extremadamente celoso o posesivo

  • Controla con quién se ve o habla tu hijo

  • Aísla a tu hijo de sus amigos o familiares

  • Solicita contraseñas o acceso a mensajes privados

  • Supervisa constantemente la ubicación de tu hijo

  • Espera respuestas inmediatas a las llamadas o mensajes

  • Presiona a tu hijo para que realice actividades físicas o sexuales

  • No respeta los límites

  • Recurre a amenazas, a la culpa o a la manipulación

  • Culpa a tu hijo de su comportamiento

  • Amenaza con autolesionarse para evitar que tu hijo ponga fin a la relación

  • Daña la propiedad o causa lesiones físicas a tu hijo

  • Da la impresión de que tu hijo tiene miedo de molestarles

Presta también atención a los cambios en el comportamiento de tu hijo, como alejarse de sus amigos, dejar de realizar actividades, mostrarse inusualmente inquieto con respecto a su móvil o parecer que teme la reacción de su pareja.

Hablemos de las relaciones digitales

La tecnología forma parte de las relaciones de la mayoría de los jóvenes, lo que significa que las conversaciones sobre relaciones sanas deberían incluir los límites en el ámbito digital.

Ayuda a tu hijo a comprender que salir con alguien no significa que esa persona tenga acceso ilimitado a su móvil, sus cuentas, sus contraseñas, su ubicación o su atención.

Hablar sobre:

  • Mantener la confidencialidad de las contraseñas

  • Compartir la ubicación

  • Expectativas en relación con los mensajes de texto y los tiempos de respuesta

  • Publicar fotos o información sobre alguien sin su permiso

  • Presión para enviar imágenes íntimas o de carácter sexual

  • Compartir capturas de pantalla de conversaciones privadas

  • Controlar los seguidores, los mensajes o la actividad en línea de la pareja

  • Utilizar la tecnología para avergonzar, amenazar o controlar a alguien

Pregunta a tu hijo:

«¿Este comportamiento seguiría pareciéndote aceptable si ocurriera en persona en lugar de por teléfono?»

Un comportamiento controlador no deja de ser malsano por el mero hecho de que se produzca en el ámbito digital.

Si te preocupa la relación de tu hijo

Si crees que tu hijo o hija puede estar en una relación tóxica o abusiva, intenta mantener una comunicación abierta.

Escucha primero.

Dale a tu hijo la oportunidad de explicar lo que está pasando.

Mantén la calma.

Reaccionar con enfado o exigir inmediatamente que la relación termine puede hacer que tu hijo se ponga a la defensiva o se muestre menos dispuesto a compartir información.

Céntrate en los comportamientos.

En lugar de limitarte a decir «no me gusta esta persona», identifica los comportamientos concretos que te preocupan.

Prueba lo siguiente:

«Me preocupa porque me he dado cuenta de que pareces tener miedo cuando te envían mensajes».

o

«Me preocupa que estén intentando alejarte de tus amigos».

No culpes a tu hijo.

Asegúrate de que entiendan que el comportamiento controlador, amenazante o abusivo es responsabilidad de la persona que opta por ese comportamiento.

Ayúdalos a encontrar apoyo.

Un orientador escolar, un profesional sanitario, un profesional de la salud mental u otro adulto de confianza podría ayudarte.

Si crees que tu hijo se encuentra en peligro inmediato, solicita ayuda de urgencia.

¿Qué pasa si mi hijo muestra comportamientos poco saludables?

Los padres también deberían estar dispuestos a reconocer los comportamientos poco saludables en sus propios hijos.

Tómate en serio cualquier preocupación si tu hijo:

  • Extremadamente celoso o posesivo

  • Controlar el teléfono o la ubicación de tu pareja

  • Intentar controlar con quién sale tu pareja

  • Presionar a alguien para que haga algo que no quiere hacer

  • Ignorar los límites de otra persona

  • Recurrir a insultos, amenazas o intimidación

  • Culpar a la pareja por su propio comportamiento

Deja claras tus expectativas mientras ayudas a tu hijo a aprender formas más saludables de comunicarse, gestionar los celos, afrontar el rechazo y respetar los límites.

La responsabilidad y el apoyo pueden ir de la mano.

Fomentar relaciones saludables

Los jóvenes aprenden de lo que ven.

Los adultos pueden dar ejemplo de relaciones sanas:

  • Comunicarse con respeto

  • Establecer y respetar los límites

  • Pedir perdón cuando cometen errores

  • Gestionar los desacuerdos sin recurrir a amenazas ni insultos

  • Respetar la independencia de otra persona

  • Cómo evitar los comportamientos controladores

  • Mostrar empatía

  • Preguntar antes de dar nada por sentado

  • Demostrar que está bien alejarse un rato y calmar los ánimos durante un conflicto

No hace falta que des ejemplo de una relación perfecta. Mostrar a los jóvenes cómo comunicarse, corregir los errores y tratar a los demás con respeto puede ser igual de valioso.

La educación para la prevención empieza en casa

La educación sobre relaciones saludables no se limita a prevenir la violencia en el noviazgo. Se trata de dotar a los jóvenes de las habilidades que necesitan para construir relaciones respetuosas, seguras y solidarias a lo largo de toda su vida.

Habla con él desde el principio y sigue manteniendo la conversación a medida que tu hijo crezca.

Ayúdalos a aprender a:

  • Comunicáos con franqueza.

  • Establece y respeta los límites.

  • Comprender qué es el consentimiento.

  • Reconoce los comportamientos controladores.

  • Aborda los desacuerdos con respeto.

  • Mantener su independencia.

  • Pide ayuda cuando algo no te parezca bien.

Lo más importante es que te asegures de que tu hijo sepa que puede acudir a ti con cualquier duda o preocupación que tenga sobre una relación sin que se le juzgue de inmediato.

 
 
 

Recursos ÚTILES

El amor es respeto

Información para adolescentes, padres y cuidadores sobre relaciones sanas, maltrato en el noviazgo, señales de alerta y cómo apoyar a un joven.
Visita: loveisrespect.org

Fundación One Love

Recursos que ayudan a los jóvenes y a las familias a reconocer los comportamientos saludables y no saludables en las relaciones.
Visita: joinonelove.org

Eso no mola

Recursos sobre las relaciones entre adolescentes, los límites digitales y los comportamientos en las citas relacionados con la tecnología.
Visita: thatsnotcool.com

 

HealthyChildren.org

Información de la Academia Americana de Pediatría sobre el desarrollo de los adolescentes, las citas, las relaciones, la comunicación y la salud sexual.
Visita: healthychildren.org

RAINN

Información y apoyo sobre la violencia sexual, el consentimiento, la prevención y cómo ayudar a alguien que ha sufrido violencia sexual.
Visita: rainn.org

 
 

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