Guía de salud mental para padres y cuidadores

 

Cómo apoyar la salud mental de tu hijo

La salud mental es una parte importante de la salud y el bienestar general de los jóvenes. Influye en la forma en que los niños y los adolescentes piensan, sienten, gestionan el estrés, establecen relaciones, toman decisiones y afrontan los retos cotidianos.

El proceso de maduración conlleva, naturalmente, altibajos emocionales. Las presiones escolares, las amistades, los cambios familiares, las redes sociales, las relaciones y las preocupaciones sobre el futuro pueden influir en cómo se siente un joven.

Los padres y cuidadores no tienen por qué tener todas las respuestas. Una de las cosas más importantes que puedes hacer es prestar atención, mantener una comunicación abierta y asegurarte de que tu hijo sepa que puede acudir a ti cuando necesite apoyo.

 
 

Conoce las señales de alerta

Cada niño es diferente, pero los cambios significativos o duraderos en el comportamiento, las emociones o el funcionamiento diario pueden ser un indicio de que se necesita apoyo adicional.

Presta atención a cambios como:

  • Tristeza, preocupación, enfado o irritabilidad persistentes

  • Alejarse de la familia o de los amigos

  • Perder interés por actividades que antes les gustaban

  • Cambios significativos en los hábitos de sueño o de alimentación

  • Dificultad para concentrarse

  • Bajada en las notas o en la asistencia al colegio

  • Dolores de cabeza frecuentes, dolores de estómago u otras molestias físicas

  • Aumento de los sentimientos de desesperanza o de falta de valor

  • Dificultad para afrontar el estrés cotidiano

  • Mayor tendencia a asumir riesgos o a consumir sustancias

  • Cambios repentinos o significativos en el comportamiento o la personalidad

  • Hablar de la muerte, de las autolesiones, del suicidio o de hacer daño a otra persona

Un comportamiento aislado no significa necesariamente que un joven padezca un trastorno de salud mental. Presta atención a cuánto tiempo duran los cambios, cuál es su intensidad y si interfieren en el colegio, las relaciones, las actividades o la vida cotidiana.

Inicia la conversación

No hace falta esperar a que creas que algo va realmente mal para hablar de salud mental.

Prueba a preguntar:

  • «¿Cómo te has sentido últimamente?»

  • «¿Qué es lo que más te ha estado estresando?»

  • «¿Cómo te va con tus amigos?»

  • «¿Hay algo que te esté preocupando y de lo que no hayas sabido cómo hablar?»

  • «¿Qué te haría sentir un poco mejor en este momento?»

Elige un momento en el que puedas prestar toda tu atención y escuchar sin distracciones.

Escucha antes de arreglarlo

Cuando tu hijo te cuente algo difícil, tu primer instinto puede ser resolver el problema. A veces, lo que necesitan es que primero les escuches.

Prueba lo siguiente:

  • «Me alegro de que me lo hayas dicho».

  • «Eso suena muy difícil».

  • «¿Qué podría hacer yo para ayudaros ahora mismo?»

  • «Lo resolveremos juntos».

Evita restar importancia a sus sentimientos de inmediato, comparar su experiencia con la de otra persona o decirles que no deberían sentirse así.

Ayuda a desarrollar habilidades de afrontamiento saludables

Los hábitos saludables no previenen todos los problemas de salud mental, pero pueden ayudar a los jóvenes a gestionar el estrés cotidiano y contribuir a su bienestar general.

Animar:

  • Rutinas de sueño regulares

  • Actividad física regular

  • Tiempo al aire libre

  • Comidas saludables y hábitos alimenticios regulares

  • Tiempo con amigos y familiares que te apoyan

  • Aficiones y actividades que les gustan

  • Descansos de las tareas escolares y otros factores de estrés

  • Formas saludables de expresar las emociones

  • Estrategias de relajación o de atención plena

  • Pedir ayuda cuando la necesitan

Ayuda a tu hijo a descubrir qué estrategias de afrontamiento saludables le funcionan mejor, en lugar de dar por sentado que un mismo enfoque sirve para todo el mundo.

Presta atención al bienestar digital

La tecnología es una parte importante de la vida social de los jóvenes, pero las redes sociales y la conectividad constante también pueden contribuir al estrés, a la comparación con los demás, a los trastornos del sueño, al acoso y a la presión de estar siempre disponible.

Habla con tu hijo sobre:

  • Cómo les hacen sentir determinadas aplicaciones o cuentas

  • Tomarse un descanso de las redes sociales

  • Límites saludables en el uso de los dispositivos

  • Mantener los dispositivos alejados mientras se duerme, siempre que sea posible

  • Acoso o intimidación en línea

  • Compararse con las personas que ven en Internet

  • Se ponen en contacto contigo cuando algo en Internet les hace sentir incómodos

Establece expectativas con tu hijo siempre que sea posible, en lugar de que las conversaciones sobre la tecnología se centren únicamente en castigos o restricciones.

Lo más importante es que te asegures de que tu hijo sepa que pedir ayuda por algo que haya ocurrido en Internet no va a suponer automáticamente que le quiten el dispositivo.

Ayuda a tu hijo a crear una red de apoyo

Los padres no tienen por qué ser la única fuente de apoyo para sus hijos.

Ayuda a tu hijo a identificar a otros adultos de confianza, como por ejemplo:

  • Profesores

  • Orientadores escolares o trabajadores sociales

  • Entrenadores

  • Enfermeras escolares

  • Miembros de la familia

  • Líderes juveniles

  • Profesionales sanitarios

  • Profesionales de la salud mental

Contar con varias personas adultas de confianza ofrece a los jóvenes más opciones cuando necesitan ayuda.

Cuándo recurrir a ayuda profesional

Plantéate hablar con el profesional sanitario de tu hijo o con un profesional de la salud mental cuando se produzcan cambios emocionales o de comportamiento:

  • Continuar durante un período prolongado

  • Aumenta la intensidad

  • Afectar a la escuela o a la asistencia a clase

  • Afectar a las amistades o a las relaciones familiares

  • Evita que tu hijo participe en sus actividades habituales

  • Hacer que las responsabilidades cotidianas resulten difíciles

  • Provocar una gran angustia a tu hijo

  • Expresa tus preocupaciones sobre la seguridad de tu hijo

No hace falta esperar a que se produzca una crisis para pedir ayuda.

El pediatra o el médico de cabecera de su hijo puede ser un buen punto de partida y puede ayudarle a determinar si sería conveniente realizar una evaluación adicional o recurrir a servicios de salud mental.

Si tu hijo habla de suicidio o de autolesiones

Tómate siempre en serio cualquier comentario sobre el suicidio o las autolesiones.

Si te preocupa, pregúntale directamente si tu hijo está pensando en hacerse daño o en suicidarse. Hacerle esa pregunta no le da la idea a nadie y puede brindarle la oportunidad de contarte lo que está pasando.

Escucha con calma y sin juzgar.

Si tu hijo se encuentra en peligro inmediato o ha intentado hacerse daño, busca asistencia médica de urgencia de inmediato.

Si necesitas ayuda en caso de crisis en Estados Unidos, llama o envía un mensaje de texto al 988 para ponerte en contacto con la línea de ayuda 988 para suicidios y crisis.

Si hay peligro inmediato, llama al 911 o acude al servicio de urgencias más cercano.

Mantén viva la conversación

La salud mental no debería ser un tema que las familias solo traten cuando algo va mal.

Hablar con regularidad sobre el estrés, las emociones, las amistades, las relaciones, el colegio y cómo afrontar las situaciones ayuda a que estas conversaciones se perciban como algo normal. Además, así tu hijo sabrá que no tiene que esperar a que surja una crisis para acudir a ti.

  • No hace falta que encuentres las palabras perfectas ni que tengas todas las respuestas.

  • Escucha.

  • Tómate en serio las preocupaciones.

  • Mantén una comunicación fluida.

  • Da ejemplo de cómo afrontar las situaciones de forma saludable.

  • Ayuda a tu hijo a encontrar apoyo cuando lo necesite.

  • Un adulto en quien se pueda confiar y que ofrezca apoyo puede marcar una gran diferencia en la vida de un joven.

 
 
 

Recursos ÚTILES

988 Línea de ayuda para suicidios y situaciones de crisis

Asistencia gratuita y confidencial en situaciones de crisis, disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Llama o envía un mensaje de texto al: 988

NAMI

Información para las familias sobre los trastornos de salud mental, los signos de alerta, el tratamiento y cómo apoyar a un ser querido.
Visita: nami.org

HealthyChildren.org

Información sobre salud mental y conductual para padres, de la Academia Americana de Pediatría.
Visita: healthychildren.org

 

KidsHealth

Información para padres sobre las emociones, los comportamientos, el estrés, la ansiedad, la depresión y otros temas relacionados con la salud mental de los niños y adolescentes.
Visita: kidshealth.org

Mental Health America

Educación sobre salud mental, herramientas de detección e información sobre cómo encontrar apoyo.
Visita: mhanational.org

SAMHSA

Información y recursos sobre salud mental, consumo de sustancias, tratamientos y cómo encontrar apoyo.
Visita: samhsa.gov

 

Un adulto en quien se pueda confiar y que ofrezca apoyo puede marcar una gran diferencia en la vida de un joven.

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