Guía para la prevención del acoso escolar
Te mereces sentirte seguro
Todo el mundo merece sentirse seguro, respetado e integrado: en el colegio, en Internet y en su comunidad.
El acoso puede producirse en persona o a través del teléfono, las redes sociales, los videojuegos, los chats grupales y otros espacios en línea. Tanto si estás sufriendo acoso, como si ves que se lo están haciendo a otra persona o estás preocupado por un amigo, no tienes por qué afrontarlo solo.
Saber cómo se manifiesta el acoso escolar y qué puedes hacer al respecto puede marcar la diferencia.
¿Qué es el acoso escolar?
El acoso es un comportamiento cuyo objetivo es hacer daño, avergonzar, amenazar, excluir o intimidar a alguien. Suele producirse de forma repetida o en situaciones en las que una persona tiene más poder que otra.
El acoso escolar puede incluir:
Acoso verbal: insultos, amenazas, burlas o comentarios hirientes.
Acoso social: difundir rumores, excluir a alguien a propósito, avergonzar a alguien o animar a otros a que no sean amigos suyos.
Acoso físico: golpear, empujar, hacer tropezar, estropear las pertenencias de alguien u otras conductas físicas no deseadas.
Ciberacoso: el envío o la publicación de mensajes, imágenes, vídeos, rumores o comentarios hirientes a través de las redes sociales, mensajes de texto, chats grupales, plataformas de videojuegos u otros espacios digitales.
No todas las desavenencias entre amigos son acoso. Los conflictos surgen cuando las personas tienen una desavenencia o un problema entre ellas. El acoso consiste en un comportamiento destinado a hacer daño o controlar a otra persona y suele implicar un desequilibrio de poder.
Si estás sufriendo acoso escolar
No tienes por qué afrontar el acoso escolar tú solo.
Cuéntaselo a un adulto de confianza
Habla con un adulto en el que confíes, como por ejemplo:
Padre, madre o cuidador
Profesor
Orientador escolar
Entrenador
Director
Líder juvenil
Miembro de la familia
Si la primera persona a la que se lo cuentes no te ayuda, cuéntaselo a otro adulto de confianza. Sigue contándoselo hasta que alguien te escuche y te ayude.
Ten claro lo que está pasando
Dile al adulto:
Quiénes participan
¿Qué pasó?
Dónde ocurrió
Cuántas veces ha pasado eso
Tanto si te sientes inseguro como si no
Si alguien más lo vio
Guardar pruebas
Si sufres acoso en Internet, no borres inmediatamente los mensajes o las publicaciones. Haz capturas de pantalla o guarda los mensajes para poder enseñarle a un adulto de confianza lo que ha pasado.
No tomes represalias
Puede resultar tentador responder con insultos, amenazas o agresiones físicas. Eso puede empeorar la situación y meterte también en problemas. Céntrate en llegar a un lugar seguro y pedir ayuda.
Si te encuentras en peligro inmediato
Aléjate de la situación y busca inmediatamente a un adulto de confianza. Si existe una amenaza inmediata para la seguridad de alguien, llama a los servicios de emergencia.
Si ves que alguien está sufriendo acoso
No hace falta que seas tú la víctima del acoso para marcar la diferencia.
Ser una persona que interviene significa optar por apoyar de forma segura a alguien que está siendo maltratado, en lugar de ignorar lo que está sucediendo.
Puedes:
Interviene cuando sea seguro hacerlo. Di algo sencillo como: «Eso no está bien» o «Déjalos en paz».
No te sumes a ello. No te rías, ni le des a «Me gusta», ni compartas, ni reenvíes, ni comentes contenidos que puedan herir a otras personas.
Pide ayuda. Cuéntale a un adulto de confianza lo que has visto.
Pregunta cómo está después. Pregunta a la persona si se encuentra bien. Sentarte con alguien, invitarle a que te acompañe o enviarle un mensaje de apoyo puede marcar una gran diferencia.
Denuncia el acoso en línea. Utiliza las herramientas de denuncia y bloqueo de las redes sociales, los videojuegos y las plataformas de mensajería.
No tienes por qué enfrentarte a alguien si hacerlo pudiera ponerte en peligro. Recurrir a un adulto también es defender a alguien.
¿No estás seguro de si estás sufriendo acoso?
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¿Y qué hay del ciberacoso?
El acoso no deja de ser perjudicial por el mero hecho de que se produzca a través de una pantalla.
Si eres víctima de ciberacoso:
No respondas ni tomes represalias.
Guarda capturas de pantalla u otras pruebas.
Bloquea a esa persona cuando sea necesario.
Denuncia la cuenta, la publicación, el mensaje o el contenido.
Cuéntaselo a un adulto de confianza.
Informa a tu centro educativo de cualquier comportamiento grave o reiterado cuando sea necesario.
Recuerda: dar a «Me gusta», compartir, reenviar o comentar contenidos vergonzosos o hirientes puede contribuir a que se extienda el acoso, aunque no hayas sido tú quien haya publicado el contenido original.
Cómo ayudar a un amigo
Si un amigo te cuenta que está sufriendo acoso, una de las cosas más importantes que puedes hacer es escucharle.
Podrías decir:
«Me alegro de que me lo hayas dicho».
«¿Quieres que te acompañe a hablar con un adulto?»
«¿Qué puedo hacer para ayudar?»
«No tienes por qué afrontar esto tú solo».
No prometas mantener en secreto el acoso si tu amigo puede estar en peligro. Buscar ayuda de un adulto de confianza es más importante que mantener la situación en secreto.
¿Y si he acosado a alguien?
Las personas pueden tomar decisiones perjudiciales y, aun así, decidir mejorar.
Si has acosado, avergonzado, excluido, amenazado o hecho daño a alguien:
Poner fin a ese comportamiento.
No pongas excusas ni culpes a la otra persona.
Asume tu responsabilidad.
Reflexiona con sinceridad sobre lo que ocurrió y cómo tus acciones afectaron a otra persona.
Habla con un adulto de confianza.
Un orientador, un profesor, uno de tus padres, un cuidador, un entrenador u otro adulto puede ayudarte a decidir qué hacer a continuación.
Haz lo correcto cuando sea necesario.
Una disculpa sincera puede ser un buen comienzo, pero lo más importante es cambiar tu comportamiento.
No animes a los demás a seguir con ello.
Si hay amigos o compañeros de clase implicados, no participes ni contribuyas a que ese comportamiento continúe, ya sea en Internet o en persona.
Cometer un error no significa que tengas que seguir cometiéndolo.
Busca a un adulto de confianza
Un adulto de confianza es alguien que:
Te escucha
Se toma en serio tus inquietudes
Te ayuda a sentirte seguro
Respeta los límites adecuados
Te ayuda a encontrar apoyo adicional cuando lo necesites
Piensa en al menos tres adultos a los que podrías acudir si tú o un amigo necesitaseis ayuda.
Recuerda
No tienes por qué afrontar el acoso escolar tú solo.
Si algo no te parece bien, cuéntaselo a alguien. Si la primera persona a la que se lo cuentes no te ayuda, sigue contándoselo a otras personas hasta que encuentres a un adulto que sí lo haga.
Y si ves que alguien está siendo maltratado, tienes el poder de cambiar las cosas: incluso un pequeño gesto de amabilidad o pedir ayuda pueden marcar la diferencia.
Recursos
StopBullying.gov
Información para estudiantes sobre el acoso escolar, el ciberacoso, cómo pedir ayuda y cómo ayudar a los demás. StopBullying.gov
Centro Nacional de Prevención del Acoso Escolar PACER
Recursos creados para ayudar a los alumnos a comprender el acoso escolar, fomentar la inclusión y pasar a la acción.
https://www.pacer.org/bullying/
Niños contra el acoso escolar
Actividades, vídeos, relatos y recursos para la prevención del acoso escolar, pensados especialmente para los alumnos más jóvenes.
https://www.pacerkidsagainstbullying.org/
Adolescentes contra el acoso escolar
Recursos para adolescentes sobre el acoso escolar, el ciberacoso, las relaciones, la defensa de los derechos y cómo actuar en defensa de los demás.
https://pacerteensagainstbullying.org/
Tu colegio
Tu profesor, orientador, trabajador social, director u otro miembro del personal del centro en el que confíes puede ayudarte a entender cómo denunciar el acoso escolar en tu centro.